29.8.11

Una noche de verano

Una noche de verano, clima agradable y post reconciliación nos vamos a los lagos de Palermo a fumar un pucho y charlar un poco al aire libre. Sentados en un banco con vista al lago llega la noche, la gente que corría alrededor deja de pasar y se torna más íntimo. De repente los besos reconciliatorios toman una temperatura interesante, cada vez mas pasionales. Era algo que no se podía parar. Me siento encima de él, rodeándolo con mis piernas y apretando sus caderas cada vez más. Cada tanto miro para ver si alguien pasa. De repente me da vuelta y quedo sentada de espaldas. Me levanta la pollera y me empieza a tocar suavemente, me corre la bombacha, siento como me voy mojando, siento que empiezo a latir por dentro. Se baja los pantalones y empezamos a coger ahí mismo. A esa altura ya no me importaba nada, si pasaba alguien corriendo y miraba ... si se notaba lo que estbamos haciendo... sentía tanta exitación que lo único que quería era que no dejara de moverse. De repente me saca la remera y me quedo en corpiño. Ya había perdido la noción del lugar y poco me importaba. Se para, yo quedo en cuatro agarrada del respaldo del banco de madera. Seguimos así, sin que nada nos importara hasta que acabamos en pleno espectáculo.